Sin duda la boda de Mónaco está, y seguirá, dando mucho juego. No solo por las distintas polémicas que han rodeando al principesco acontecimiento los últimos días, sino porque dos días de boda y sus respectivos eventos colaterales, bailes, cenas, conciertos, etc. Obligan a contrayentes e invitados a cambiar de estilimos con la rapidez y continuidad propia de un desfile de moda.
Pero en este post me voy a centrar en la protagonista de la boda, la novia. A mi particularmente Charlene me parece un chica muy guapa y con una "percha" envidiable, pero de su soso apabullante. Quizá sea por su condición de "novata" pero la verdad es que su exceso de "discreción" y languidez raya en el aburrimiento más absoluto.
Respecto a los modelitos elegidos para "las bodas" ha habido de todo. El de la ceremonia civil no me ha gustado mucho, ni color, ni diseño. Con ese tipazo podría haber estado espectacular y la verdad es que no pasa del aprobado "por los pelos". Además da la impresión de que la chaqueta le quedaba pequeña, le hacían unas antiestéticas arrugas en las sisas. Los enormes bolsillos le daban un aire muy sport, más indicado para un estilismo informal. Para una boda civil y de día creo que un vestido o falda hasta la rodilla habría sido una elección más acertada.
Respecto al vestido de la boda religiosa, harina de otro costal. En esta ocasión si que estaba impresionantemente guapa. El vestido de Armani, un total acierto. El escote, muy favorecedor y cumpliendo a la perfección el objetivo de disimular sus amplios hombros. La falda, bordada hasta los pies, elegantísima y la enorme cola, su altura se lo permite, espectacular.
El único "pero" se lo pondría al uniforme del Príncipe Alberto, lo exigiría el protocolo pero a el no le queda nada bien, esta "algo" gordo para ir de blanco y además resta protagonismo a la novia ¿no os parece?













